Corea del Sur: entre la ultramodernidad y las tradiciones milenarias
Palacios reales, templos budistas, pueblos hanok y estancias nocturnas en templos: Corea del Sur es mucho más que el K-pop. Explórala con guías locales que te descubrirán su alma.

Corea del Sur es uno de los destinos asiáticos más solicitados desde hace unos años, y no solo por el K-pop. Seúl es una de las ciudades más dinámicas y fascinantes del mundo, pero no es más que la puerta de entrada a un país que depara sorpresas a cada paso. ** Gyeongbokgung**, el gran palacio real de Seúl, es la visita imprescindible número uno de la capital. Sus tejados curvados, sus pabellones sobre pilotes, sus jardines reales... todo ello hace que su reputación sea más que merecida. Tu guía coreano te llevará allí al amanecer, antes de la apertura oficial al público, a las partes del palacio que el recorrido clásico evita, y te contará la historia de la dinastía Joseon con una precisión y una pasión que convierten las piedras en un relato vivo.
El templo de Bulguksa y las cuevas de Seokguram, cerca de Gyeongju, la antigua capital del reino de Silla, se encuentran entre los lugares budistas más importantes de Corea. Pero es en los templos de montaña menos conocidos, como Haeinsa en las montañas Gayasan, donde realmente se vive la espiritualidad budista coreana. Tu guía te propone pasar allí una noche en un «temple stay»: meditación a las 4 de la madrugada, comidas en silencio, conversación con los monjes.
Jeonju y su barrio hanok, con 700 casas tradicionales conservadas, es el antídoto perfecto para Seúl. Las callejuelas empedradas, los tejados de tejas negras, los talleres de caligrafía y de hanji... y el bibimbap más auténtico del país, servido en un cuenco de piedra caliente por una halmeoni que lo lleva preparando desde hace 40 años. Tu guía de Jeonju te la presentará.
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